“En la tierra de la libertad y el valor, quiero ser el primero en felicitarlos por la obtención de su ciudadanía. Dejen me ver esas banderas una vez más. ¡Fantástico, fantástico!” declara un oficial en la ceremonia de juramento.
La ceremonia de naturalización es el final de un largo y duro esfuerzo. Requiere de determinación y tenacidad para culminar el camino que recorren todos los inmigrantes en estados unidos.
Manuel Miranda, quien se acaba de hacer ciudadano dice, “Estoy realmente emocionado… he esperado por muchos años este momento y estoy muy emocionado.”
Estados unidos es el país preferido por toda aquella gente que busca un mejor porvenir. Muchos deciden quedarse y solicitar una “tarjeta verde” o “green card”… que es como se conoce al documento de residencia legal en el país. Sin embargo, la “green card” ya no es una garantía de estancia permanente.
Alma Rosa Nieto, abogada de inmigración dice, “Un residente, hay que recordar, que es un residente permanente, pero puede perder la residencia. Una de las razones por las que puedes perder su residencia permanente, es si cometes un crimen. Por ejemplo, puedes ir a una fiesta, y haber tomado demasiado, y puedes ser detenido. Como resultado, puedes ser arrestado y recibir una condena. Eso te puede dañar en el futuro, si eres un residente permanente o estás tratando de convertirse en ciudadano o seguir siendo como residente permanente. Un ciudadano, jamás. Al menos que se haya obtenido la ciudadanía por vía de fraude. Si fue todo legítimo, jamás podrá perder su ciudadanía.”
Motivos para solicitar
“Además, adquiere muchos beneficios. Primero, el beneficio a votar, que nuestra comunidad hispana cada vez es más poderosa en lo que concierne al gobierno, a elecciones, y a cambios a las leyes. Y podemos hacerlo aun más fuerte haciéndonos ciudadanos. Así es que el voto hispano es clave en las elecciones que siguen en estos años, que ya están por venir de elecciones presidenciales. Así es que, recalco y sugiero que todo residente que es elegible para hacerse ciudadano lo haga antes posible,” dice Nieto.
El miedo a ser deportado es una de las múltiples razones por la que muchos buscan la ciudadanía estado unidense. Así mismo este privilegio les permite el derecho y la responsabilidad de votar.
Octavio Pescador del Centro de Aprendizaje Comunitario de UCLA dice, “Ahora, no solo le trae estos beneficios sicológicos y sociales, sino también políticos, porque se tiene la capacidad de decidir quien gobierna y con que tipo de políticas publicas. Además, adquieren el sentido de pertenencia y de autoridad que se obtiene al convertirse en ciudadano y que se ve corroborado con una eficacia política.”
Blanca Vargas Chaplain, de la Liga de Latinos Ciudadanízados o LULAC, dice, “Nuestra meta es primeramente convertir más ciudadanos para que tengan ese derecho de ejercer su voto y votar. Segundo, de llegar a tener más votantes y que debemos llegar a tenerlos no nada más a nivel local, sino nacional. Estamos trabajando arduamente en esa área para que nosotros tengamos la oportunidad de convertirlos ciudadanos y hacerlos votantes para que ejerzan su voto por el candidato de su preferencia.”
“Le da un sentido de pertenencia a la sociedad, a un individuo o una colectividad de individuos, que se han visto vejados de manera sicológica, moralmente, y económicamente en sus países. No para todos ha sido fácil hacer la transición, el encontrar trabajo y sentirse cómodo en una sociedad como la estadounidense,” explica Pescador.
Los expertos opinan que hay otros beneficios aunados a la ciudadanía, como la posibilidad de solicitar alguno de los muchos empleos gubernamentales y otros empleos que requieren de este tipo de estatus.
“Las leyes son muy diferentes para un ciudadano común y las leyes también son muy diferentes para un residente permanente. Un residente permanente, siempre le digo a mis clientes, es como tirar un papel en el aire. Se puede perder la residencia, aunque dice permanente, si se comete un delito. Y muchas veces son delitos, algo inofensivos y a veces accidentales. Por ejemplo, puede ser tomarse una copa de más, que lo pare la policía, y le de una multa por manejar ebrio. Después podrá tener otra y posiblemente sea una base para quitarle la residencia. Sin embargo, un ciudadano nunca puede perder su ciudadanía. Así es que es muy importante entender que la residencia se puede perder,” dice Nieto.
También hay otros derechos y deberes así como la posibilidad de una futura reunificación con familiares y con aquellos seres queridos que un día dejamos en nuestros países.
“La ciudadanía americana también le permite a una persona traer a más familia a este país y unirse como familia. Un residente sólo está limitado a traer a su cónyuge y a sus hijos solteros. Pero un ciudadano norteamericano puede emigrar a sus hijos casados, al cónyuge, y a los nietos. Puede emigrar a hermanos, a hermanas, y hasta a los padres. Así es que obviamente le abre un ámbito muy grande para reunir a toda la familia siendo ciudadano norteamericano,” agrega Nieto.
Además, los nuevos ciudadanos pueden disfrutar de la libertad que les otorga un pasaporte. “Como ciudadano naturalizado, una persona, ya después de cumplir 65 años de edad, puede tener su terreno en su país de origen, si quiere ir a su país a vivir y a terminar el resto de su vida en una playa en México o en Latinoamérica. Claro, lo podrán hacer como ciudadanos americanos y podrán reingresar a este país cuantas veces quieran, porque nunca pierden la ciudadanía,” explica Nieto.
En efecto, convertirse en ciudadano puede ser un proceso desalentador en momentos, pero casi todos los ciudadanos están de acuerdo en que vale la pena el esfuerzo… no importa cuanto pueda tomar el proceso.
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